El pasado 4 de abril fue una fecha señalada para el alumnado de 3º curso de E.P.O. Una fecha que han esperado con ansias desde comienzos del curso, ya que ha sido la primera excursión realizada por el alumnado  en el año, a causa de la situación actual de pandemia mundial en la que nos encontramos sumidos desde hace ya un par de años.

Desde inicios de curso se había tomado la decisión, por parte de las tutoras de ambos cursos, de que la salida tuviese lugar un lunes para poder aprovechar, teniendo en cuenta el horario de nuestro centro, la mañana y parte de la tarde, pudiendo no solo disfrutar de un fantástico taller que detallaremos a continuación, sino de un almuerzo y unas horas de ocio y disfrute en las instalaciones del “Parque  del Alamillo”.

La salida desde el centro tuvo lugar pocos minutos después de sonar la sirena, para evitar así, cualquier tipo de aglomeración. El trayecto en autobús, de apenas 25 minutos, resultó muy ameno y en él se podía notar la ilusión de los pequeños por realizar algo fuera de lo cotidiano y dedicado, además de su aprendizaje, a la diversión.

En la llegada al parque  nos encontramos con un caluroso recibimiento del equipo de monitores que se harían cargo de la actividad con los alumnos, haciéndose cargo de ellos desde el principio al fin de esta.

Fueron ellos mismos quienes nos guiaron hacia una zona bien delimitada con vallas y una sola puerta, bien cerrada y vigilada, donde tuvieron lugar todos y cada uno de los talleres.

Una vez ubicados y colocados las mochilas y materiales en un lugar dedicado a ello, se procedió ágilmente a la división de los 48 alumnos que asistieron aquel día en 4 grupos de 12 alumnos cada uno. Cada grupo disponía de un monitor o monitora a su disposición que le detallaría y le guiaría a lo largo de cada ejercicio dentro del que conocimos como “Taller de la prehistoria”.

Éste, como se ha mencionado anteriormente, consistía en cuatro talleres entre los que nos encontrábamos los siguientes:

Uno de ellos estaba dedicado al conocimiento de los orígenes del fuego, a  cómo hacerlo y por último a mantenerlo.

Otro estuvo destinado a la elaboración de sus propias piezas de barro o arcilla que luego pudieron llevarse a casa.

El tercero consistía en un pequeño taller de arqueología, en el que debían buscar en una zona preparada, por tiempos, piezas pertenecientes a diferentes momentos históricos y luego conocer más sobre ellas.  

El cuarto se dedicó al conocimiento y la realización de unas pinturas rupestres.

Como hemos podido ver en las imágenes  adjuntas, todas ellas resultaron ser, además de enriquecedoras y bien organizadas, muy lúdicas y sobre todo adecuadas a las edades del alumnado, que disfrutó enormemente de cada una de ellas.

Una vez terminado el horario del taller, a las 13:00 del mediodía aproximadamente, nos situamos en un merendero donde, como ya hemos mencionado, para almorzar y disfrutar de nuestro tiempo de ocio, en el que realizamos diferentes actividades grupales a gusto de sus participantes.

En definitiva, podemos concluir que se trató de una actividad totalmente recomendable para alumnado tanto de primer como segundo ciclo por su carácter educativo, lúdico e interactivo por lo que estaremos encantados de repetirla.